El desafío de convertir la estabilidad económica en más empleo privado
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Osvaldo Giordano valoró la baja de la inflación y la recuperación del crédito, pero advirtió que la presión fiscal y los costos laborales todavía condicionan la generación de nuevos puestos de trabajo.
La inflación bajó drásticamente desde aquel alarmante 25% mensual en diciembre de 2023 al 2% promedio que se consolidaría en los próximos días. Pero la mejora relativa que ese dato ofrece al poder adquisitivo de los salarios tiene como contracara el deterioro del empleo de calidad.
Según análisis basados en datos oficiales del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA) de la Secretaría de Trabajo (Ministerio de Capital Humano), el total de asalariados formales perdidos (privado + público + casas particulares) es de aproximadamente 329.66 puestos, lo que supone un retroceso de −3,2% aproximadamente respecto de noviembre 2023.
"La travesía del empleo exige más reformas", destaca Osvaldo Giordano en el último Informe de Coyuntura del Ieral/Fundación Mediterránea. Ignorar esta sangría representa un peligro político para la actual gestión de cara al año electoral. Resulta prioritario "evitar que el malestar generado por el mal funcionamiento del mercado de trabajo le quite sustento político al programa económico".
¿Por qué un país con inflación a la baja y sectores en expansión sigue destruyendo empleo? La respuesta del informe desarma cualquier simplificación lineal. No estamos ante una crisis convencional donde solo caen las actividades deprimidas como la industria, la construcción o el comercio.
Los “dinámicos” no suman
El fenómeno es transversal: incluso sectores dinámicos y en plena expansión, como la intermediación financiera y los hidrocarburos, reportan caídas en sus nóminas.
La explicación de fondo reside para Giordano en que, al salir del refugio de la alta inflación, las empresas deben enfrentar la intemperie de la competencia real. En este nuevo contexto, "se impone un intenso proceso de adaptación orientado a reducir costos y aumentar la productividad".
Limpiar las ineficiencias acumuladas bajo el amparo inflacionario es "tan costoso como necesario", pero subestimar sus secuelas sociales y políticas es un riesgo mayúsculo, especialmente cuando la pérdida de empleos no se debe a incapacidades insalvables de las firmas, sino a "la subsistencia de un entorno que conspira contra la producción".
Transformaciones a destiempo
Para dinamizar el empleo de calidad, el Gobierno nacional ha buscado reactivar el ritmo de las transformaciones estructurales. Tras la sanción de la Ley de Modernización Laboral y la superación de las demoras políticas causadas por los cambios en el gabinete, el Congreso tiene en agenda un conjunto de iniciativas dirigidas a fortalecer la confianza en el equilibrio fiscal y promover el crédito.
En esa línea, Giordano incluye la reforma de la carta orgánica del Banco Central, las reglas fiscales de emergencia para cuando el sector público acumule meses consecutivos de desequilibrio y regulaciones financieras (mercado de capitales y al sector de seguros) para apuntalar el crédito.
Sin embargo, el diagnóstico de Giordano advierte que estos proyectos son insuficientes para recuperar la capacidad de generar empleos de calidad. Para consolidar la sostenibilidad fiscal, la verdadera madre de todas las batallas sigue sin abordarse: la reforma previsional.
Las reformas que faltan
En palabras del analista, "ninguna regla fiscal, por estricta que sea, será viable si no se ordena el sector público y particularmente el sistema previsional, tanto a nivel nacional como provincial".
Sin este ordenamiento de base, cualquier avance corre el riesgo de ser revertido, tal como ocurrió en el pasado con la autonomía de la autoridad monetaria.
Giordano señala el obstáculo que representa el esquema fiscal actual, advirtiendo que la falta de una "reforma esencial y transversal: la impositiva" es la gran responsable de que muchos proyectos productivos no logren ser rentables debido al "impacto de una carga tributaria extremadamente distorsiva".
Por otro lado subraya que el nuevo escenario político abre la ventana para que "varios gobiernos provinciales pasen a jugar un rol más activo". Esta articulación federal resulta clave para ganar la velocidad y consistencia que demanda el programa.La conclusión es que el crédito y el orden macroeconómico son condiciones necesarias, pero no bastan. Las iniciativas actuales ayudan a sostener la dirección del barco, pero para llegar a destino y dar respuesta a las demandas sociales de empleo genuino, "quedan muchos escollos por superar".
