Trigo: prevén una cosecha de 23,8 millones de toneladas
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La Bolsa de Comercio de Rosario proyecta la segunda mayor producción en 17 años, con Santa Fe entre las provincias líderes.
La campaña de trigo 2026/27 en Argentina se encamina a alcanzar una producción de 23,8 millones de toneladas, un volumen que, de concretarse, representaría la segunda mayor cosecha de los últimos 17 años. Así lo anticipó la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), que mejoró sus estimaciones productivas pese a las condiciones climáticas que generan incertidumbre sobre los rendimientos finales.
Según el relevamiento de la Guía Estratégica para el Agro (GEA), la producción proyectada supera en 2,8 millones de toneladas la estimación difundida un mes atrás, cuando se calculaban 21 millones. Sin embargo, todavía se ubica por debajo del récord de 28,5 millones de toneladas alcanzado durante la campaña anterior.
El cálculo contempla una superficie sembrada de 6,95 millones de hectáreas, de las cuales unas 210.000 no llegarían a cosecharse. En tanto, el rendimiento promedio nacional se estima en 35,3 quintales por hectárea, uno de los tres mejores registros desde 2010.
La perspectiva resulta favorable para el sector agroindustrial, aunque los especialistas advierten que el comportamiento del clima durante las próximas semanas será determinante para confirmar las proyecciones.
Santa Fe lidera las expectativas de rendimiento
Entre las principales regiones productoras, Santa Fe se destaca por presentar uno de los mejores escenarios para la actual campaña triguera.
Las estimaciones de la BCR ubican el rendimiento provincial cerca de los 40 quintales por hectárea, por encima de los 39,2 quintales previstos para Buenos Aires, principal región triguera del país.
Córdoba también presenta perspectivas favorables, con un promedio estimado de 33,6 quintales por hectárea, aunque sin alcanzar los resultados excepcionales de la campaña anterior.
Por su parte, Entre Ríos proyecta un rendimiento inicial de 35 quintales por hectárea. Sin embargo, los técnicos de la Bolsa de Cereales provincial advirtieron sobre una reducción del 10% en el factor fototermal, indicador que relaciona la radiación solar con la temperatura y que resulta relevante para el desarrollo del cultivo.
El desempeño de estas provincias tendrá un peso importante en el resultado nacional, especialmente durante la etapa final de llenado de granos.
El clima genera incertidumbre sobre los rindes
A pesar de las buenas perspectivas, la campaña atraviesa un escenario climático poco habitual, caracterizado por temperaturas bajas, nubosidad persistente y precipitaciones menores a las esperadas.
Durante julio y agosto, el exceso de humedad y las temperaturas elevadas favorecieron la aparición de enfermedades foliares. Posteriormente, la disminución de las lluvias permitió contener su avance, pero comenzó a generar preocupación por la disponibilidad de agua.
En octubre, las bajas temperaturas se convirtieron en uno de los principales factores de análisis. Entre el 18 y el 19 se registraron heladas agronómicas, aunque los primeros relevamientos no detectaron daños significativos.
El comportamiento del clima presenta efectos contrapuestos sobre el trigo. Mientras que las temperaturas más bajas pueden prolongar el período de llenado y favorecer el peso de los granos, la menor radiación solar podría limitar su desarrollo.
Desde la GEA señalaron que todavía resulta difícil establecer cuál de estos factores tendrá mayor incidencia en los rendimientos finales.
Además, las previsiones meteorológicas no anticipan lluvias generalizadas de importancia hasta fines de octubre, lo que mantiene la atención sobre las reservas de humedad de los suelos.
El potencial productivo y su impacto económico
Una cosecha cercana a los 24 millones de toneladas representaría un volumen relevante para la cadena agroindustrial argentina, que incluye productores, transportistas, acopiadores, molinos y empresas exportadoras.
Para Santa Fe, el desempeño del trigo tiene especial importancia por el peso de su estructura productiva y su conexión con los principales puertos agroexportadores del país.
La disponibilidad de mercadería también resulta determinante para la actividad logística y comercial vinculada a la exportación de granos y derivados.
No obstante, el impacto económico definitivo dependerá de los volúmenes efectivamente cosechados, la calidad del cereal y la evolución de los precios internacionales.
Por el momento, las proyecciones permiten anticipar una campaña de elevada producción, aunque todavía existen interrogantes sobre el resultado final.
Maíz y soja también enfrentan desafíos climáticos
Las condiciones meteorológicas actuales no afectan únicamente al trigo. La implantación y el desarrollo de los cultivos de verano también registran dificultades por las bajas temperaturas y la limitada radiación solar.
En el caso del maíz, la siembra alcanzó el 35% de la superficie prevista. La Bolsa de Comercio de Rosario mantiene su estimación de 10,6 millones de hectáreas sembradas, de las cuales 8,9 millones se destinarían a cosecha comercial.
Bajo este escenario, la producción nacional podría alcanzar los 67,5 millones de toneladas, aunque el crecimiento de los cultivos tempranos presenta cierta desaceleración por las condiciones climáticas.
Para la soja, la superficie proyectada asciende a 16,7 millones de hectáreas, un 2% superior a la campaña anterior. Si las condiciones meteorológicas acompañan, la producción podría ubicarse en 47,8 millones de toneladas.
Sin embargo, el frío está demorando algunas decisiones de siembra, mientras los productores ajustan las estrategias de implantación para asegurar el desarrollo inicial de los cultivos.
