El Niño golpea al campo: evacuaron más de 147.000 animales
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Las crecidas obligaron a duplicar los traslados de hacienda respecto de 2025. Santa Fe y Entre Ríos, entre las afectadas.
Las crecidas de los ríos asociadas al fenómeno climático de El Niño comenzaron a generar complicaciones para la actividad ganadera en distintas regiones del país. Desde agosto, unos 147.500 bovinos y búfalos debieron ser trasladados desde campos inundados, en un operativo que involucra a Santa Fe, Entre Ríos, Corrientes, Chaco y las islas de Buenos Aires.
De acuerdo con información de la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación, la cantidad de animales movilizados representa un incremento del 102% frente al mismo período de 2025, una diferencia que refleja la magnitud de las dificultades que enfrentan los productores de las zonas ribereñas.
El balance, difundido este jueves 29 de octubre, contabiliza 7.448 movimientos de hacienda registrados mediante el Documento de Tránsito electrónico (DT-e). Las autoridades advirtieron que se trata de cifras provisorias, ya que las operaciones podrían continuar durante las próximas semanas según la evolución de los niveles de los ríos.
Santa Fe y Entre Ríos, bajo presión por las crecidas
La situación genera especial preocupación en las explotaciones ganaderas ubicadas en las islas y los campos bajos de la cuenca del Paraná. En estas áreas, el avance del agua obliga a reorganizar la actividad productiva y trasladar animales hacia terrenos seguros.
En Santa Fe y Entre Ríos, donde la ganadería de islas constituye una actividad tradicional, las crecientes representan un desafío logístico y económico. Los establecimientos deben resolver en poco tiempo la disponibilidad de transporte, la búsqueda de campos receptores y el abastecimiento de alimento para los rodeos desplazados.
El escenario se agrava por la evolución de la creciente del Paraná. El Instituto Nacional del Agua mantiene el seguimiento de los niveles del río, mientras la onda de crecida avanza hacia los tramos medio e inferior de la cuenca.
En este contexto, el traslado preventivo de animales resulta fundamental para evitar pérdidas de hacienda, aunque también supone costos adicionales para los establecimientos afectados.
El impacto económico de trasladar la producción
Las consecuencias de las inundaciones para el sector ganadero van más allá de la evacuación de los animales. El movimiento de grandes volúmenes de hacienda implica gastos de transporte, contratación de personal, alimentación suplementaria y, en determinados casos, alquiler de campos para su permanencia temporal.
A ello se suma la posible pérdida de disponibilidad de pasturas en los terrenos anegados y la incertidumbre sobre los plazos de recuperación de las áreas productivas.
Para los productores que desarrollan su actividad en zonas de islas, la duración de la creciente será una variable determinante. Un período prolongado de inundación podría dificultar el regreso de los rodeos y extender los costos de mantenimiento fuera de los establecimientos de origen.
Si bien todavía no existe una estimación oficial consolidada del perjuicio económico correspondiente a estos movimientos, el aumento de las evacuaciones anticipa una mayor presión sobre los costos operativos de la ganadería regional.
Senasa flexibilizó los trámites para agilizar los movimientos
Frente a la emergencia, el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa) implementó medidas destinadas a facilitar el traslado de los animales y reducir las demoras administrativas.
Entre las disposiciones se encuentran la simplificación de la emisión del Documento de Tránsito electrónico y de los procedimientos vinculados con el Registro Nacional Sanitario de Productores Agropecuarios (RENSPA).
El organismo también contempla excepciones temporales para determinados requisitos sanitarios, que deberán regularizarse una vez que los animales lleguen a sus establecimientos de destino.
El objetivo es acelerar las evacuaciones sin perder la trazabilidad sanitaria de la hacienda, un aspecto central para mantener los controles sobre el movimiento de animales entre establecimientos y provincias.
Las recomendaciones para reducir las pérdidas
Ante la posibilidad de nuevas crecidas, las autoridades sanitarias recomendaron a los productores anticipar los movimientos y evitar que los animales queden aislados.
La principal indicación es iniciar los traslados entre 24 y 48 horas antes de la llegada del agua, priorizando arreos en grupos reducidos para disminuir el estrés y los riesgos durante la movilización.
También se aconseja identificar previamente terrenos elevados, garantizar reservas de alimento y agua potable y marcar los animales para facilitar su reconocimiento.
Cuando el traslado resulta imposible, el Senasa recomienda liberar accesos internos para permitir que los rodeos busquen por sus propios medios sectores más altos.
Con las condiciones de El Niño instaladas en la región y la evolución de los ríos todavía bajo vigilancia, el sector ganadero enfrenta un escenario en el que la planificación logística y la capacidad de respuesta serán claves para limitar el impacto económico de la emergencia hídrica.
