Boletín Oficial
El Gobierno oficializó aumentos en naftas y gasoil: cuándo y cuánto subirán
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El Poder Ejecutivo estableció un cronograma de actualización de tributos para naftas y gasoil. Impactará en septiembre
El Gobierno nacional dispuso un nuevo esquema de actualización de los impuestos a los combustibles líquidos y al dióxido de carbono, lo que se traducirá en aumentos en las naftas y el gasoil desde el 1° de septiembre de 2025.
La medida quedó formalizada en el Boletín Oficial mediante el Decreto 617/2025, firmado por el presidente Javier Milei, el jefe de Gabinete Guillermo Francos y el ministro de Economía Luis Caputo, y busca ordenar los incrementos que habían sido postergados en los últimos meses.
Aumentos escalonados
Según el texto oficial, los incrementos corresponden a las actualizaciones previstas en la Ley N° 23.966, que establece que los montos fijos de los impuestos a los combustibles se ajusten trimestralmente en base a la inflación medida por el INDEC.
Sin embargo, en los últimos años estos ajustes fueron sucesivamente postergados por distintos decretos, lo que generó un atraso en la aplicación de los gravámenes.
El nuevo decreto establece que desde el 1° y hasta el 30 de septiembre se aplicarán subas parciales en los impuestos para naftas y gasoil.
En detalle, el incremento será de $10,523 por litro en el caso de la nafta (sin plomo, tanto de menos como de más de 92 octanos, y también la nafta virgen) y de $8,577 en el gasoil, con adicionales de $4,644 por tratamiento diferencial y $0,978 por el impuesto al dióxido de carbono.
A partir del 1° de octubre de 2025, en tanto, se aplicará el incremento total, que surge de acumular las actualizaciones correspondientes al año calendario 2024 y a los primeros dos trimestres de 2025. Esto implica que en el último trimestre del año los impuestos alcanzarán el nivel pleno previsto por la normativa.
Desde el 1° y hasta el 30 de septiembre se aplicarán subas parciales en los impuestos para naftas y gasoil.
Contexto y razones de la medida
La actualización de los impuestos a los combustibles es un mecanismo previsto por ley para garantizar que estos tributos acompañen la evolución de la inflación. El artículo 7° del Decreto 501/2018 establece que los montos deben revisarse en enero, abril, julio y octubre de cada año, tomando como base el Índice de Precios al Consumidor (IPC) del INDEC.
No obstante, en los últimos años los gobiernos nacionales optaron por diferir la aplicación de estos aumentos con el objetivo de moderar su impacto en los precios al consumidor.
El Decreto 466/2024 y sus múltiples prórrogas habían pospuesto los incrementos correspondientes al último trimestre de 2023 y los tres primeros de 2024. A ello se sumaron nuevas actualizaciones no aplicadas en 2025, lo que generó un “colchón” de subas pendientes.
El Decreto 617/2025 deroga expresamente al 466/2024 y sus modificatorios, aunque aclara que seguirá aplicándose a los hechos imponibles perfeccionados hasta el 31 de agosto de este año. Desde septiembre, en cambio, comenzará a regir el nuevo esquema.
En los considerandos, el Gobierno argumentó que la medida apunta a “estimular el crecimiento de la economía a través de un sendero fiscal sostenible”. De esta forma, se busca equilibrar la necesidad de recomponer la recaudación tributaria con la intención de evitar un traslado demasiado brusco a los precios en los surtidores.
Impacto esperado en los precios
El traslado de estos incrementos a los precios finales de los combustibles dependerá de las decisiones de las petroleras, aunque se descuenta que el ajuste se verá reflejado en los surtidores. La magnitud de las subas será significativa, dado que se acumulan varios trimestres de actualizaciones pendientes.
De acuerdo con cálculos preliminares de consultoras privadas, el aumento impositivo de septiembre podría sumar varios puntos porcentuales al precio de la nafta y el gasoil, mientras que el ajuste pleno de octubre tendrá un impacto aún mayor.
Esto podría repercutir no solo en el bolsillo de los automovilistas, sino también en los costos de transporte y en la cadena de formación de precios de bienes y servicios.
Las estaciones de servicio ya anticipan que el nuevo escenario implicará un reacomodamiento tarifario y advierten que la medida puede provocar una caída en el consumo. A su vez, especialistas en energía remarcan que el congelamiento de impuestos durante largos períodos generó distorsiones que ahora deberán corregirse de manera más abrupta.