Sueño de una noche en Bilbao
Quienes emprendemos Puerto Negocios, lo hacemos en procura de cumplir un sueño. Y el principio del sueño, bien puede localizarse en el barrio de Deusto , Bilbao, en el País Vasco, bien al norte de España y en alguna medianoche bordeando la madrugada, de hace exactamente un año.
Por entonces, habíamos ido a acompañar a una comitiva santafesina que representaba nuestra oferta turística en una EXPO, de escasa repercusión en nuestro país, pero de enorme importancia para los vascos. Mientras aquello ocurría, en los ratos libres caminábamos Bilbao con la sensación de asistir a una ciudad esplendorosa, moderna y luminosa, que no deja ver (y prefiere olvidar) su no tan lejano pasado de depresión económica, alta desocupación, contaminación ambiental y cielos oscuros.
Una ligera lectura de su pasado reciente, nos permitió comprender que Bilbao, es una clara expresión de cómo las ciudades pueden explotar y crecer, cuando desde la sociedad se comprenden los objetivos comúnes, y se apuntalan los resortes elementales del crecimiento.
La nueva Bilbao apenas tiene 20 años. Y despabiló la oscuridad, apelando a cuatro factores centrales: reinstalación de su puerto de cargas, traslado de sus industrias a Parques alejados de los Centros Urbanos, rediseño urbanístico y recuperación de sus espacios verdes y una verdadera inversión en turismo que implicó no sólo la llegada del Museo Guggenheim, sino tambien la refuncionalización de enormes y avejentados espacios fabriles, en gigantescos predios de Ferias y Convenciones, que la convirtieron en pocos años en la cuarta ciudad más visitada de España, luego de Madrid, Barcelona y Sevilla.
Bilbao tiene sorprendentes parecidos con Santa Fe. Hasta las paredes de la ciudad Vieja, llevan marcas y señales de inundaciones mortales. Tiene 400.000 habitantes, acaso algunos miles menos que los que actualmente habitan nuestra ciudad. Y despertó a la modernidad, aún en medio del terrorismo de ETA, y las continuas y eternas discusiones sobre la independencia vasca de España. Aún así renació Bilbao y bien puede servir de espejo para ciudades que, como la nuestra, están esperando ansiosa la reconstrucción.
No habrá reconstrucción sinr eactivación y sin la puesta en marcha de un Plan estratégico que contemple, incorpore y contenga a los capitales privados y a las pequeñas y medianas empresas que se quieran cobijar en nuestro cielo.
De aquella noche de mayo en Bilbao nació este sueño. Que lleva un nombre tan obvio cómo propositivo: Puerto. Punto de partida de barcos y sueños. Con destino a los puertos del crecimiento de nuestra economía y nuestra región. A base de negocios: ocupaciones, quehaceres o trabajo.
Venimos a sumar trabajo, buscando cumplir un sueño. Partimos de nuestro puerto, para que el futuro de Santa Fe y la región, sea negocio para todos.
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