Tendencias »»
El clima de negocios
¿Cuáles son los objetivos de las empresas para 2010?
A principios de 2009, más de la mitad declaraba que estaba peor que en 2008. Ahora, “dos de cada tres empresas esperan que su situación mejore en 2010”.
Estos datos corresponden a la encuesta de Clima de Negocios de SEL Consultores del 4º trimestre de 2009.
“Este cambio de expectativas refleja el fin de la recesión y el inicio de la recuperación económica”, agrega el documento. A continuación el informe elaborado por Sel Consultores para Manpower Argentina.
Mejoras económicas
La tendencia favorable se refleja en las proyecciones macroeconómicas de las empresas: 9 de cada 10 estiman que en 2010 la economía retomará la senda del crecimiento. El promedio esperado de incremento del PIB es 3.9 %. Esto es una revisión al alza de las estimaciones: en el trimestre anterior las empresas proyectaban un crecimiento de la economía de 2.2 por ciento.
No obstante, cuando se trata de su propia evolución, las empresas son más moderadas: el 66 % piensa que su empresa estará mejor en 2010 (en el trimestre anterior opinó así el 59%). Si bien claramente mayoritaria, ésta es 21 puntos más baja que cuando se trata de opinar sobre la recuperación macroeconómica (en el trimestre previo la diferencia entre las expectativas macro y micro era de 15 puntos).
La inflación y el aumento de los costos aparecen como los problemas de contexto que más afectan a las compañías. Su peso se duplicó respecto del trimestre anterior: ahora es 69% vs. 31% entonces. La hipótesis promedio de inflación con la que trabajan las empresas para 2010 es 17%. Esto sugiere expectativas crecientes respecto de 2008 y una brecha de 11 puntos con la estimación oficial. Consistente con su hipótesis de inflación, las empresas estiman un aumento de salarios de 16 por ciento.
En el ámbito más general de los problemas económicos del país, la inseguridad jurídica encabeza la lista. En línea con ésta y muy próxima en menciones, el siguiente problema que, en opinión de las empresas, afronta la economía argentina, es la incertidumbre política y la falta de confianza. También muestra una tendencia creciente: 53% vs. 38% en el trimestre anterior. Esto explica, en buena medida, el retraso en la toma de decisiones de inversión.
En el trimestre anterior, las ventas de la mayoría aún estaban por debajo de los niveles de un año antes. Ahora, algo más del 40% declara cerrar 2009 con una mejora respecto de 2008, y un 20% adicional señala que queda sin cambios. La recuperación de los últimos meses redujo la proporción de quienes tuvieron una caída anual de ventas al 35%. Para 2010, tres de cada cuatro empresas esperan un incremento real de ventas, si bien –en línea con las expectativas microeconómicas- la mitad cree que será inferior al 10%. En cualquier caso, es un cambio de tendencia significativo.
La baja de la actividad afectó la demanda laboral. El 28% de las empresas redujo la dotación, si bien hacia el final del año la caída neta (para el total de la muestra) se recortó a 0,8%. En 2010 dos de cada tres compañías prevén mantener la dotación en su nivel actual, y poco menos de un tercio espera aumentar su demanda laboral, aunque el incremento previsto de la dotación es de sólo 1.5%. En términos agregados esto sugiere una baja elasticidad empleo-producto, lo que puede relacionarse con el efecto del alza de los costos laborales. Es difícil que en 2010 se vuelva a los niveles de empleo previos a la recesión.
Luego de la recesión, el 40% de las empresas espera aumentar sus inversiones en 2010, aunque en la mitad de ellas se trata de programas de mantenimiento, o cambios de organización, sin grandes innovaciones tecnológicas.
En cualquier caso, esto es una mejora respecto de 2009, pero por debajo del desempeño hasta comienzos de 2008.
La situación política y las decisiones del gobierno afectan negativamente las decisiones de inversión del 60% de las empresas (reducción del programa de inversiones, postergación de inversiones ya decididas, o cancelación de nuevos proyectos). En el 82% de estos casos, los determinantes son factores propios del país.
Cinco de cada diez empresas opinan que el clima de inversión es malo, y otras cinco señalan que es regular; apenas el 3% estima que es bueno. Cinco de cada diez creen que empeoró con relación a un año atrás, y sólo una de cada tres piensa que de aquí a un año mejorará. El horizonte de previsibilidad para invertir en la Argentina es de sólo 1.2 años.
Los principales factores que no permiten calificar el clima de inversión como bueno, son la inseguridad jurídica, el intervencionismo estatal, y la incertidumbre política e imprevisibilidad económica. 62% opina que la relación entre las empresas y el Gobierno empeoró en los últimos tiempos.
Los principales problemas que, según las empresas, deberá afrontar el Gobierno en los próximos seis meses, son la inflación, la presión sindical y la inseguridad.
También aparecen como problemas destacados tener que lidiar con la oposición y el nuevo Congreso, y la pérdida del superávit fiscal.
Dos tercios creen probable que haya un conflicto institucional entre el Poder Ejecutivo y el Congreso. Consistente con esto, el 69% dice estar muy preocupado por la situación política. Cerca de la mitad cree que en 2010 la situación económica mejorará, pero dos de cada tres opinan que el panorama general desmejorará.
La conclusión tal vez más importante es que, para las empresas, la recesión puede darse por concluida y en 2010 la economía volverá a crecer, probablemente bastante más que lo que se esperaba hace pocos meses. Esta es, por cierto, una buena noticia; la no tan buena es que la percepción de riesgo de deterioro institucional afecta las decisiones de inversión, una condición para la sostenibilidad del crecimiento.
Marco institucional
Las decisiones de inversión pueden ser inducidas por la demanda, o bien adoptarse desde el lado de la oferta, atraídas por un ambiente de negocios favorable. En la Argentina de los últimos años, prevaleció el primer factor, mientras que el segundo tuvo un peso bastante menos significativo. La diferencia entre uno y otro es que, en tanto la inversión inducida por la demanda responde a incentivos de corto plazo (una tasa de retorno muy alta, con un horizonte reducido de previsibilidad) la que viene desde el lado de la oferta reconoce incentivos de largo plazo (una tasa de retorno normal, pero con un horizonte extendido de previsibilidad).
Para que esto último sea posible, deben reunirse condiciones de buenos fundamentos de la economía y un marco institucional propicio. Esto significa, entre otras, estabilidad en las reglas; eficacia, calidad y buena orientación de la intervención pública; respeto a los derechos de propiedad; correcta administración de justicia.
En perspectiva, de la bondad del marco institucional depende la mayor o menor solidez de los fundamentos de la economía. Parece pertinente, por lo tanto, comparar la percepción que, de la calidad de este marco en la Argentina tienen los decisores de inversión, respecto del de los países socios comerciales y competidores de la región.
Esta comparación indica que para el 98% de las empresas, el marco institucional para invertir y desarrollar negocios en la Argentina es menos favorable que en Brasil (85% dice que es mucho menos favorable) y que en Chile (79% mucho menos favorable).
En un escalón poco más abajo, 79% de las compañías tiene igual opinión con relación al Uruguay (39% dice que es mucho menos favorable) y 69% opina lo mismo respecto de México (35% opina que es mucho menos favorable, aunque con un 22% de no respuestas).
La comparación sólo favorece a la Argentina en el caso de Venezuela: 59% señala que el marco institucional es mejor aquí, y otro 36% opina que es semejante.
Parece claro que la Argentina debe hacer un gran esfuerzo de mejora institucional para alcanzar un nivel competitivo con los países exitosos de la región.
De lo contrario, la inversión continuará dependiendo de los incentivos de la demanda, que pueden llevar a desequilibrios que comprometen el crecimiento a mediano plazo.
Fuente:Manpower / Puerto Negocios





